El Plan Estratégico Personal



Pienso que lo más divertido en el juego de la vida, es aprovechar los talentos y fortalezas para alcanzar nuestros objetivos.

Sin embargo, se debe tener un plan. Aunque en la vida todo cambia, y lo experimentamos con la pandemia, es conveniente tener una visión, una fotografía en la mente y en el corazón de ese sueño que queremos alcanzar, en cualquier sector de nuestra vida: familia, salud, recreación, finanzas, etc.

Así como las organizaciones desarrollan anualmente un plan estratégico, así mismo nosotros debemos desarrollar nuestro plan estratégico personal y hacer el seguimiento respectivo. Tal como lo hacen las empresas, se debe revisar y hacer los ajustes correspondientes dependiendo del resultado.


Ahora bien, aterrizando… ¿Qué se necesita para crear un plan estratégico personal?


Tener claros tus objetivos, definir las estrategias y luego hacer el seguimiento del plan propuesto.


El autoconocimiento nos permitirá enfocar y desarrollar ese plan.

Tal como he mencionado en publicaciones anteriores, el autoconocimiento nos permite saber qué somos, dónde estamos, cómo nos comportamos, cómo nos ven, etc. Además nos permite determinar a qué queremos lograr, cuáles son nuestros objetivos, e identificar esa brecha que hay entre dónde estamos y eso que queremos alcanzar.


Existe varios métodos de autoconocimiento. Se pueden aplicar esas herramientas para fortalecer nuestro autoconocimiento y generar mejores vínculos a través de nuestro conocimiento. Con ejercicios simples podemos ver su campo de acción, y aclarar nuestro panorama.


Les comento sobre los métodos que he aplicado en el desarrollo de mi marca personal y que me han funcionado para estructurar y diseñar lo que quiero comunicar a través de mis redes sociales y de mi carrera profesional.

  • Preguntas directas: es un autoanálisis sobre cómo nos vemos, y cómo nos ven los demás. La opinión de los demás es necesaria, porque así podemos determinar las diferencias entre nuestra percepción personal y de la imagen que proyectamos. Entre las preguntas con las que podemos trabajar están las siguientes:

  • ¿Quién soy?, ¿qué imagen trasmito?, ¿cómo me proyecto?, ¿de qué hablo?, ¿qué me preocupa?, ¿a quiénes admiro?, ¿cómo me veo?, ¿de dónde vengo?

  • ¿Cómo me perciben los que me conocen?

  • ¿Cómo he llegado hasta donde estoy en la actualidad?

  • ¿Cuál es el rasgo fundamental de mi personalidad?

  • ¿Conozco mis fortalezas y debilidades? ¿Cuánto sé sobre las oportunidades y amenazas del entorno?

  • ¿Conozco mis gustos?, ¿y mis atributos?, ¿y mis talentos?, ¿habilidades?

  • ¿Qué sé sobre mis valores?

  • ¿soy conocido?, ¿me mantengo actualizado?¿En qué debería mejorar?

  • ¿Cuáles son mis miedos?

  • Seleccionar un grupo de personas cercanas a nosotros, determinar que rasgos y características, cualidades de esas personas nos gustan y cuáles nos desagradan. Esto nos da un reflejo de lo que somos.

El método de preguntas directas, lo apliqué hace prácticamente un año, durante la pandemia, porque estaba en ese proceso de revisión a nivel profesional. Desarrollé sólo 3 preguntas y las distribuí a 40 personas; familiares, amigos y ex compañeros de trabajo. Las preguntas fueron las las siguientes:

  1. 5 palabras que me describan.

  2. Sí tuvieras un negocio, ¿qué aportes te puedo brindar?

  3. ¿Me contratarías? ¿Cuál problema resolvería?

Me llamó la atención porque las respuestas coincidían o eran similares. Es decir, noté que hay coherencia entre lo que pienso que soy y la imagen que proyecto. Entre las palabras que escribieron meciono las siguientes: alegre, persistente, inteligente, organizada, innovadora, leal, constante, noble, colaboradora, espontánea, dinámica,etc.

Con respecto a los aportes que podría agregar a su negocio, respondieron: organización, incremento en ventas, mejora en atención al cliente, relaciones públicas, calidad humana, atracción de clientes, cumplimiento de objetivos y refrescamiento de marca, entre otros. Todos los comentarios van enfocados hacia mercadeo, ventas y relaciones públicas.

Referente a la pregunta ¿para qué me contratarían?., las respuestas fueron similares a la anterior. Respondieron que ayudaría vender más, a desarrollar de estrategias para mercadear y mejorar el negocio, desarrollar una cartera de clientes importantes, ayudaría a la fidelización de los mismos, seguimiento de proyectos, captación de nuevos leads, apoyar en eventos.

Cuando lancé esas preguntas, yo tenía ciertas dudas si debería hacer un refrescamiento a nivel profesional. Las respuestas me dieron las señales del camino a seguir.


Seleccionar un grupo de personas cercanas a nosotros, determinar que rasgos y características, cualidades de esas personas nos gustan y cuáles nos desagradan. Esto nos da un reflejo de lo que somos. Eso que te molesta del otro, es algo que se debe trabajar, equivale nuestra inconformidad o incomodidad interna.


Con respecto a los objetivos. Deben ser claros, realistas, medibles y concisos, sin embargo se tiene tener claro si son objetivos de finalidad o de rendimiento.

  • Objetivos de finalidad: son conocidos también como objetivos de resultados. Son de largo plazo, tienen que ver con nuestra meta final, sin embargo, no dependen 100% de nosotros.

  • Objetivos de rendimiento: son a corto y mediano plazo, y depende de nosotros un 100%. El logro de ellos nos ayuda a alcanzar esos objetivos de finalidad.

Esta clasificación me ha servido de ayuda, para estar clara y conocer mis alcances.

Estrategias: corresponde al plan de acciones para alcanzar ese objetivo o metas. Cada plan debe tener sus respectivas tácticas, que son esas acciones especificas a ejecutar y que van sumando al logro de ese objetivo.

Seguimiento y evaluación, necesarios para saber si estamos transitando el camino correcto.


Si tienes alguna inquietud o ideas, escríbeme y así vemos como podemos orientar ese plan estratégico personal.





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